Fragmento de la obra «Conexión con la voz del alma»
Fui un alma sola,
errante en la sombra del tiempo,
vagando entre adversidades,
entre silencios que sangran despacio
y soledades sin nombre.
Una herida invisible me habitaba,
como espina antigua en el pecho,
como daga de luz apagada
clavada en mi esencia dormida.
Y tú…
eras mi esencia marchita,
mi reflejo opacado en el abismo del ser.
Llegas ahora,
sin pedir permiso al destino,
atravesando el umbral del recuerdo…
